Cómo se pueden adaptar las empresas a la inflación con su política de precios

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Que la vida está más cara es algo que nadie puede negar. Por eso, es importante estudiar diferentes iniciativas para aliviar la situación para todos en la medida de lo posible. Por eso, te mostramos cómo se pueden adaptar las empresas a la inflación con su política de precios.
¿Cómo pueden adaptarse las empresas a la inflación con su política de precios?
A la hora de adaptarse las empresas a la inflación con su política de precios tienes diferentes posibilidades. Es importante conocerlas bien para optar por la más adecuada para el negocio. En los siguientes apartados te invitamos a descubrirlas.
· Subir los precios
Una de las opciones es subir los precios de sus productos de la misma forma que han subido las materias primas que adquieren. Es una práctica que no lucha contra la inflación, sino que sigue su senda. Es cierto que no perderás dinero con cada venta, pero es muy probable que sí vendas una cantidad inferior.
· Reducir el margen de beneficio
Es posible que estés dispuesto a reducir tus márgenes de beneficio. Quizás no subiendo tus precios o haciéndolo de forma moderada. Es importante que analices muy bien esta medida para que no ponga en riesgo el futuro de tu negocio.
· Negociar precios
También puedes negociar el precio que te ofrecen tus proveedores e intentar bajarlos. Si no encuentras la respuesta que esperabas, puedes buscar un nuevo proveedor que te ofrezca mejores condiciones.
· Esfuerzo colectivo
Quizás puedas conseguir rebajar algo el coste de las materias primas, reducir tus márgenes de beneficio y subir un poco el producto. De esta forma, el esfuerzo será colectivo.
· Reduflación
Una de las opciones elegidas por algunas empresas para luchar contra la inflación en su política de precios es la reduflación. Se trata de poner menos cantidad de producto y no cambiar el precio. Por ejemplo, imagina que hasta ahora vendías bolsas de guisantes congelados de 750 gramos, ahora, en cada una habrá solo 675 gramos, pero mantienes el precio. De esta forma, el cliente no percibe que el producto sea más caro, pero la empresa sigue ganando lo mismo.

Por supuesto, será una práctica legal siempre que se indique en el paquete el contenido real. Como es lógico, si se siguiera indicando que pesa 750 gramos cuando solo llega a los 675 gramos, se trataría de un engaño.
Está política no es nueva, sino que se ha empleado muchas veces en tiempos de crisis económica o de una alta inflación. Las empresas que optan por este modelo lo que consiguen es mantener sus márgenes de ganancia sin tener que subir los precios, de esta forma, se evita la pérdida de clientes.

Otra opción que se suele utilizar es mantener el precio y la cantidad, pero bajar la calidad. Es decir, si antes esos guisantes eran de cierta categoría, ahora son de una inferior. De esta forma, la empresa sigue ganando lo mismo y al cliente también le cuesta lo mismo. En este caso, es más complicado detectar el cambio a priori.


Hay estudios que muestran que estas prácticas están bastante extendidas y muchas empresas las realizan para compensar las subidas de los precios. Además, en la mayoría de los casos pasan desapercibidas.

¿Es una buena opción para las empresas? Lo cierto es que puede serlo, siempre que no se engañe al cliente. Hay que tener en cuenta que hemos puesto como ejemplo una bolsa de guisantes, que puede ser un alimento de primera necesidad. Sin embargo, también se hace con patatas fritas o gominolas, en las que se puede notar incluso menos que ha bajado la cantidad o la calidad del producto,

Ahora que ya sabes cómo se pueden adaptar las empresas a la inflación con su política de precios, te toca decir cuál es la mejor alternativa en tu caso. En Finergia podemos ayudarte a gestionar mejor este importante aspecto. Sabrás cómo te afecta en todo momento y te mostraremos qué decisiones puedes tomar para optimizar tu rentabilidad. Así que no dejes de contactar con nuestro equipo para que te muestre todo lo que podemos hacer por ti.

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